Información del artículo
- Categoría: Política y regulación
- Tema: Revisión ambiental de centros de datos
- Región: Europa
- Tipo de señal: Planificación y regulación ambiental
- Fecha de publicación: 2026-09-17
- Fecha de la fuente original: 2026-09-16
01 Qué Ocurrió
Una nueva directriz de planificación escocesa entró en vigor el 17 de septiembre de 2026 y exige una evaluación de impacto ambiental (EIA) para las solicitudes de nuevos centros de datos cuya potencia supere 50 MW.
El Gobierno escocés publicó la directriz el 16 de septiembre. El documento señala que la inteligencia artificial está aumentando las consideraciones nacionales sobre energía, consumo de agua y necesidades de hardware. También reconoce que la refrigeración de circuito cerrado puede reducir de forma significativa el agua necesaria para refrigeración, mientras mantiene los recursos hídricos entre los posibles impactos que deben evaluarse junto con biodiversidad, suelos, ruido, paisaje y, cuando corresponda, calidad del aire asociada a generadores de respaldo.
Los proyectos por debajo de 50 MW no quedan automáticamente exentos: continúan sujetos a evaluación caso por caso bajo la normativa EIA existente.
La medida sigue a otra directriz de agosto que exige a las autoridades locales notificar a los ministros escoceses en un plazo de siete días cuando validan solicitudes de centros de datos superiores a 50 MW.
02 Puntos Clave
01
Escocia convierte la EIA en requisito obligatorio para nuevos centros de datos por encima de 50 MW.
02
El agua aparece expresamente en la lógica regulatoria: consumo asociado a AI y presión sobre recursos hídricos se evalúan junto con energía, clima y otros impactos.
03
La norma no impone una tecnología específica de refrigeración o tratamiento, pero eleva el nivel de documentación ambiental que debe presentarse durante la planificación.
03 Por Qué Importa
El debate hídrico de los centros de datos se está desplazando hacia las etapas tempranas de localización, planificación y permisos.
Una EIA obligatoria puede exigir que el desarrollador defina disponibilidad de fuente, demanda de refrigeración, estrés estacional, restricciones de captación, rutas de aguas residuales, aguas pluviales y relación con la infraestructura hídrica local antes de obtener la aprobación.
La directriz también evita equiparar refrigeración en circuito cerrado con impacto hídrico cero. Puede reducir la demanda, pero el recurso agua sigue formando parte del análisis ambiental.
Para empresas de servicios públicos e ingenieros, esto favorece un balance hídrico temprano. Llegar a diseño de detalle sin confirmar disponibilidad o condiciones de descarga aumenta el riesgo de rediseño, nuevas obras o demoras regulatorias.
04 Perspectiva De Ingeniería De ATLAS
Desde una perspectiva de ingeniería, el punto clave no es solo el umbral de 50 MW. Por encima de él, el proyecto necesita una justificación ambiental defendible que incluya el agua.
La EIA debería separar suministro potable, alternativas no potables, agua de reposición de refrigeración, purga, residuos de tratamiento, aguas sanitarias, aguas pluviales y condiciones de emergencia. En zonas sensibles deben evaluarse escenarios estacionales y de sequía.
La refrigeración en circuito cerrado reduce el consumo de agua, pero su comportamiento depende de la configuración térmica, el clima, los ciclos de concentración, la calidad del agua y la gestión de purgas. La refrigeración seca o híbrida puede reducir aún más la dependencia hídrica, aunque introduce posibles compromisos en consumo energético, espacio y ruido.
La señal más amplia es clara: la estrategia hídrica del data center está pasando a ser una cuestión de localización y planificación, no solo de sostenibilidad posterior.